Lectoescritura, un reto para los "medianos"

Un niño que lee será un adulto que piensa - Anónimo

Mi hijo de 6 años, todo un "mediano" ya (como él dice), está aprendiendo a leer y a escribir. Es un proceso muy bonito y gratificante para él y para nosotros que le acompañamos. Está desarrollando una habilidad que va a utilizar y disfrutar de por vida y como todo proceso importante, es fundamental que los padres estemos ahí apoyándole y motivándole. Nos involucra más aún en su educación, nos une a él y lo disfrutamos juntos.

Hoy en día, el proceso de enseñanza de la lectoescritura ha cambiado sustancialmente.
Si recordais, antes nos enseñaban uniendo letras: la m con la a, ma. La p con la a, pa.
En la actualidad, en los cursos de infantil, los maestros enseñan las letras repitiendo el fonema, exagerando el sonido: mmmmmm- aaaaaaaaa, pppppppp- aaaaaaaaa, hasta que el niño cae en la cuenta de lo que dice: ¡MAPA!
Descubren que juntando letras se convierten en palabras que reconocen porque las han utilizado cientos de veces. Es divertido escucharle. A veces me recuerda a una moto que no acaba de arrancar: rrrrrrrrrr!!

Poco a poco y con mucha motivación y paciencia por parte del niño, va cogiendo agilidad y destreza, reconociendo sílabas cada vez más rápido y llegando a formar palabras con más facilidad.

En casa reforzamos este aprendizaje representando su fonema (el sonido de cada letra) y asociándolo a la grafía (la letra escrita). Jugamos a representarlas con todo el cuerpo y pasamos un rato superdivertido convirtiéndonos en una S serpenteante o en una V voladora.

Ayudar a leer y a escribir a un niñ@ es un proceso que exige compromiso y dedicación por parte del educador y con ello le proporcionamos una experiencia de descubrimiento que le va a ser útil para siempre. En relación a ésto, tengo un recuerdo muy bonito de cuando era pequeña (no puedo evitar el revival, una ya va sumando años!)

Recuerdo siempre como algo mágico cómo en parvulitos nos enseñaban las letras y cómo juntando vocales y consonantes se formaban palabras, palabras que yo ya decía! Asociar cada letra con su sonido y ver que unidas formaban palabras fue para mi un descubrimiento en mayúsculas. Me sorprendió ver que se podía plasmar el lenguaje. Ver escritas las palabras me hizo sentir que se abría un mundo de posibilidades ante mí. Literalmente, mi mente hizo un click.
Imagino que esta fascinación marcó mi clara inclinación hacia las letras en mi etapa adulta.

Durante el curso escolar que acaba de terminar, una de las actividades que han hecho en el cole de mi hijo ha sido la puesta en marcha de una iniciativa que les está ayudando mucho a reforzar el aprendizaje de la lectura y la escritura. Cada viernes ha traído un cuento a casa para leer con papá/mamá y una ficha complementaria de comprensión lectora para rellenar con sencillos ejercicios como escribir el título del cuento, indicar si le ha gustado o no, con quién lo ha leído, cuántas veces lo ha leído, hacer un dibujo del personaje que más le ha llamado la atención o buscar las palabras clave en un crucigrama. Es una buena manera de seguir ejercitándose.

Al peque le encanta el momento de la lectura, lo saborea, va leyendo despacito y con mucha curiosidad por saber lo que está escrito. Entre nosotros se crea un clima de cercanía al compartir con él sus tareas, le fomentamos el gusto y el hábito por este aprendizaje, contribuimos a su desarrollo como persona, y por supuesto, respetamos su ritmo de aprendizaje, el que él marque. Es bueno que padres y madres nos impliquemos en esta tarea y, sobre todo, que demos ejemplo leyendo nuestros propios libros, que nos vean siempre leer. Como alguien dijo alguna vez: los niños nos observan todo el tiempo, y es en esta observación donde ellos aprenden, por modelaje.

¿Qué valores les aporta la lectoescritura?

Aprender a leer y a escribir les conecta consigo mismos, con su valía y sus potencialidades.
Desarrollan sus propias capacidades y aprenden valores tan importantes como la perseverancia, la constancia, la disciplina, el gusto por el aprendizaje, la imaginación y la creatividad, el descubrimiento de nuevas cosas, la creación de un hábito, a superar pequeñas dificultades y tienen la oportunidad de observar su frustración si algo no les sale bien.

Con la lectoescritura estamos dando a los niños el acceso a la información y al conocimiento, les damos el poder de descubrir el mundo y el valor de aprender a manejarse por si mismo, la tan necesaria autonomía.

Con la lectura, los niños aprenden a escuchar, a pensar, a empatizar con los demás al ponerse en la piel de los distintos personajes. Observan cómo resolver situaciones sencillas con los problemas en los que se ven involucrados los protagonistas.

Un aspecto muy importante es no forzar al niño a leer o escribir sino dejar que él mismo vaya marcando su propio ritmo de aprendizaje. Sin presiones.

Recursos didácticos

De cara al verano y con el fin de no perder la destreza que ha adquirido durante todo el curso, vamos a aprovechar los recursos que tenemos a nuestro alcance con las nuevas tecnologías. Tenemos la suerte de haber nacido en la mejor etapa de la historia, en la que la comunicación y la información están al alcance de cualquiera con internet. Por eso, en casa nos hemos lanzado al medio online para buscar actividades y recursos para niños relacionados con la lectoescritura, y hemos encontrado una página fantástica: El bosque de las fantasías, un portal de lectura infantil con contenido enteramente gratuito como cuentos, juegos y actividades imprimibles. Un espacio para aprender jugando.

¡Nunca leer y escribir había sido tan divertido!


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